Ya no hay conchas en la playa

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Ya no hay conchas en la playa.
El agua de la alberca quema.
Al sol se le perdió la misericordia.
Las cremas bloqueadoras se evaporan, mienten.
El alcohol no falla. El sol tampoco.
Las estrellas se me perdieron, no las puedo ver.
Compra. Compra. Compra.
Dos por uno. Promoción. Hora feliz.
No te duermas. Un masaje que te anestesie.
Consumo mínimo.
Souvenirs. Si no lo subes a redes sociales no vale.
WiFi gratis en todos lados. Hiper conectados. Hiper hackeados.
Pendejos que no hacen fila.
Corrupción en la separación de camastros.
El cordón de un paracaídas se rompió, el gordo gritaba mientras se perdía en el horizonte.
El pendejo de siempre con el buscador de metales paseándolo sobre la arena.
Orina tibia en la alberca de niños y fría en la de los adultos.
Oigo pasos. Retumban en el techo, en las habitaciones de al lado, en mi cabeza.
Me arde el pecho.
Una elegante señora de setenta años en el bar de la alberca, con aretes, maquillaje y peinado de salón en busca de su amante latino. Apesta a dólares.
Una familia de chicanos con una grabadora escuchando rap.
Retas. Juegas. Vas. Y yo que solo quiero estar conmigo. ¡Conmigo! Quiero una isla desierta.
Corre a la hora de la cena. Corre que se vence el desayuno. Corre.
Llego a tiempo a la cita que tengo con el atardecer.
Quiero desaparecer a todos. Un imbécil se para frente a mí. Otros a un lado con una grabadora a todo volumen con una canción de Mana. Ajá, no mames. El agua del mar que no huele a sal, me moja los pies. Cómo extraño mis veranos, esos de antes, los que corrían lento, los que me iba de este mundo. Los que no me preocupaba casi nada. Los que no necesitaba Omeprazol para cenar, ni Rivotril para dormir. En los que perdonaba rápido. Cuando me vestía formal los domingos. Cuando una canción me hacía llorar y roces de manos me excitaban. La maldita inocencia que me llegaba en cada ola. Cuando le entendía al mar, a su rugido, a su olor. Ahora no nos entendemos.
Me duele el pecho.
Ya no hay conchas en la playa. Ya no huele a mar.

© Kato Gutiérrez 2019
Foto: Kato Gutiérrez.

Labios de menta

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Hoy caminé por la Calzada. En el sentido contrario pasó corriendo un hombre con la camisa de la selección española. Usaba unos audífonos tan grandes como su calvicie. Luego pasó un joven sin camisa, corría mientras en su rostro pintaba gestos de maldad. Quizá era agonía. Miré mi abdomen, luego levanté la mirada y una rubia me sonrió. Pasaron muchas personas. Puedo ponerme loco, o profético y decirte sus vidas, pero no puedo ni con la mía.
Sonó la sirena de una ambulancia, y nadie volteamos.
Miré peatones que ignoraban los semáforos rojos.
Unas mujeres me dejaron una estela con olor de jazmines.
Pasaron perros con personas y personas con perros.
Humanos con accesorios de los cuales colgaban infantes mudos y mareados.
Perros en carreolas. Ancianos en sillas con ruedas.
Hombres con dolores en el alma.
Mujeres calladas.
Ardillas voyeristas.
Jardineros en cuclillas que escondiendo la mirada en el sobaco veían los traseros blancos de mujeres veloces.
Ruido. Humo. Cláxones.
Templos. Fe escondida en troncos.
Camisas que presumían logros.
Un idiota dejó el excremento de su perro en el camino. Quiero ir a cagar a tu casa.
Pasó un camión de bomberos. La ciudad en llamas.
Mi alma morada. Punzadas en mi frente.
Mis rodillas crujiendo.
Quiero valor. Quiero bondad.
Quiero unos labios que sepan a menta.

Kato Gutiérrez
Derechos Reservados ©2019.

El instante que nos queda va al cine

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                     COMUNICADO DE PRENSA

QKRAMACARA FILMS Y EDUARDO J. VILLARREAL, ADQUIEREN LOS DERECHOS PARA LLEVAR AL CINE LA NOVELA “EL INSTANTE QUE NOS QUEDA”, DE KATO GUTIÉRREZ

Monterrey, México. Febrero, 21 2019.- QKramacara Films y Eduardo J. Villarreal, reconocidos productores mexicanos, han adquirido los derechos para cine de la novela Amazon Best Seller, “El instante que nos queda” del autor regiomontano Kato Gutiérrez.

El instante que nos queda, logró el sexto lugar en Los Más Vendidos de Amazon (Amazon Best Seller), dentro la categoría Literatura Hispánica, en el verano del 2018. Además, en febrero del 2019 se ubicó en el décimo lugar de dicha lista.

En la novela, Mateo recuerda pasajes de su infancia y juventud en la década de los ochenta, cuando a los diez años tuvo que utilizar unos extraños aparatos ortopédicos. El protagonista se encuentra en una búsqueda desesperada, y al parecer eterna, del sentido a su vida y lucha por no perder la esperanza en aquel amor que un día se fue sin decir mucho.

Estos son algunos de los proyectos en los que ha participado QKramacara Films: Ninis (2019). Una Mujer Sin Filtro (2018). Nicky Jam: El Ganador (2018). El Vato, Temporada 2 (2017), ganador de EMMY AWARD “Programa Primetime en Estados Unidos en habla no inglesa”. Una Última y Nos Vamos (2015).

Eduardo J. Villarreal ha producido más de veinte espectáculos escénicos, y ha participado en los siguientes proyectos de cine y televisión: Planners (2019). Estar o No Estar (2015). Cadena Perpetua (2015), ganador del Manhattan Film Festival “Best Thriller”. El Jardín que se Seca (2009).

Kato Gutiérrez ha publicado tres novelas: Cuatro segundos (Font 2015), “Novela favorita del 2016” por Paulina Vieitez del Círculo Sanborns, “En los más vendidos” de Librería Gandhi. El instante que nos queda (Font 2017). No puedo ver las estrellas (Font 2018).

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